En las causas derivadas de una investigación de
incendios, el testimonio del Bomberos cobra valor legal
y puede resultar determinante en el resultado de un proceso.
Se hace necesario, por lo tanto, aprender algunos conceptos
básicos relacionados con la expresión oral,
para garantizar un desempeño adecuado en la presentación
de un testimonio, al que podemos ser convocados eventualmente.
2. ASPECTOS QUE SE DEBEN CONSIDERAR
2.1 Preparación del testimonio:
Frente
a un examen oral, se padece distrés,
es decir, una energía negativa que provoca ansiedad
y preocupación. Mientras más preparados
estemos para enfrentar la experiencia, menores serán
estas manifestaciones. El testigo deberá, por lo
tanto, conocer lo más cabalmente posible el asunto
sobre el que deberá exponer, para minimizar estos
riesgos.
2.2
Conocimientos básicos del lenguaje jurídico.
No
se trata, evidentemente, de lograr una preparación
como abogado, pero los conocimientos obtenidos en la Lección
anterior dan justamente esos elementos básicos.
2.3
Conocimientos básicos del lenguaje jurídico.
Voz:
Con relación a ella, debemos cuidar el volumen,
la textura, la entonación y el registro.
El
volumen tiene que ver con la intensidad del sonido.
Para las exposiciones orales, se debe usar un volumen
lo suficientemente fuerte como para lograr ser escuchado
claramente por todos los auditores. Sin embargo, se debe
evitar también un volumen demasiado fuerte, que
resulte desagradable para quienes lo escuchan.
La
textura se refiere a la mayor suavidad o rudeza
con que se emiten los vocablos, lo que se debe distinguir
del aspecto anterior, es decir, del volumen). En este
sentido, se habla de voces ásperas y aterciopeladas,
lo que puede ser trabajado con ejercicios
de lectura en voz alta.
La
entonación dice relación con las
inflexiones que damos a nuestro discurso o exposición.
Las inflexiones se expresan en el respeto a las pausas,
a los signos de puntuación (frases interrogativas,
exclamativas, etc.), de manera que el mensaje que queremos
entregar sea correctamente comprendido por el auditorio.
El
registro se refiere a la particularidad que posee
la voz de emitir sonidos agudos o graves. El registro
vocal también puede ser adaptado a las necesidades
particulares que la ocasión pudiera exigir: En
general, el testigo en un juicio deberá lograr
un registro más cercano a los sonidos graves, acordes
con la formalidad de la situación.
Actitud
es la forma en que nos disponemos, cuando emitimos un
mensaje oral. En este sentido, los aspectos psicológicos
juegan un rol fundamental, en tanto determinan el ánimo,
la energía, la intención que acompaña
a las palabras pronunciadas. En todos los casos, se requiere
demostrar una actitud resuelta, segura, tranquila, capaz
de sortear situaciones imprevistas para otorgar verosimilitud
a lo que se dice y convencer al interlocutor.
Vocabulario:
Este es un aspecto de suma importancia en el tema que
nos concierne, pues el uso adecuado de las palabras que
expresen con precisión lo que queremos transmitir
puede influir de manera determinante en los resultados
de nuestra participación. No se trata de conocer
de manera erudita el lenguaje, sino de exhibir una comprensión
adecuada del vocabulario formal propio de situaciones
como las de un juicio oral, así como la utilización
correcta y precisa de las palabras referidas al asunto
sobre el cual es consultado. Se debe evitar el uso de
muletillas (repetición excesiva de
una palabra, por ejemplo, entonces, naturalmente,
o sea, etc.) que distraen la atención
de lo que se quiere decir, desviándola hacia el
propio testigo, impidiendo la concentración del
auditorio en lo verdaderamente significativo del relato.
Aspecto
visual: Un buen orador debe manejar a su auditorio
con la vista. Esto significa mirar directamente a los
asistentes, mientras se habla. No se debe concentrar la
mirada en uno de los asistentes o sobre un objeto, sino
recorrer el auditorio para captar la atención de
todos. Esto es percibido como una demostración
de seguridad sobre lo que se dice e interés real
en ser escuchado y comprendido, al tiempo que genera una
actitud de confianza en quienes escuchan.
Gestualidad:
Es necesario que lo que digamos esté en sintonía
con nuestra expresividad corporal. Esto requiere que el
testigo hable evitando gesticular exageradamente para
no distraer a los interlocutores, en cuyo caso, sus palabras
no serán debidamente escuchadas. Sin embargo, es
necesario acompañar las frases con gestos adecuados
que ayuden a imprimir énfasis en los aspectos más
importantes o persuadir eficazmente al interrogador y
a los presentes. Una actitud sobria será siempre
mejor aceptada que un despliegue gestual más cercano
a lo teatral, donde la forma adquiere más importancia
que el contenido.