Reportaje Técnico
COMUNICACIÓN Y ORATORIA

1. EXPRESIÓN ORAL

La eventual participación de Bomberos en Juicios Orales nos obliga a prepararnos para desempeñar un papel acorde con la importancia de tales situaciones. Aunque todos con comunicamos oralmente de manera cotidiana, debemos adaptarnos a la especial situación de ser parte de un juicio, sometido a las normas que establecen la Constitución y las leyes.

 



En las causas derivadas de una investigación de incendios, el testimonio del Bomberos cobra valor legal y puede resultar determinante en el resultado de un proceso. Se hace necesario, por lo tanto, aprender algunos conceptos básicos relacionados con la expresión oral, para garantizar un desempeño adecuado en la presentación de un testimonio, al que podemos ser convocados eventualmente.


2. ASPECTOS QUE SE DEBEN CONSIDERAR


2.1 Preparación del testimonio:

Frente a un examen oral, se padece “distrés”, es decir, una energía negativa que provoca ansiedad y preocupación. Mientras más preparados estemos para enfrentar la experiencia, menores serán estas manifestaciones. El testigo deberá, por lo tanto, conocer lo más cabalmente posible el asunto sobre el que deberá exponer, para minimizar estos riesgos.

2.2 Conocimientos básicos del lenguaje jurídico.

No se trata, evidentemente, de lograr una preparación como abogado, pero los conocimientos obtenidos en la Lección anterior dan justamente esos elementos básicos.

2.3 Conocimientos básicos del lenguaje jurídico.

Voz: Con relación a ella, debemos cuidar el volumen, la textura, la entonación y el registro.

El volumen tiene que ver con la intensidad del sonido. Para las exposiciones orales, se debe usar un volumen lo suficientemente fuerte como para lograr ser escuchado claramente por todos los auditores. Sin embargo, se debe evitar también un volumen demasiado fuerte, que resulte desagradable para quienes lo escuchan.

La textura se refiere a la mayor suavidad o rudeza con que se emiten los vocablos, lo que se debe distinguir del aspecto anterior, es decir, del volumen). En este sentido, se habla de voces ásperas y aterciopeladas, lo que puede ser “trabajado” con ejercicios de lectura en voz alta.

La entonación dice relación con las inflexiones que damos a nuestro discurso o exposición. Las inflexiones se expresan en el respeto a las “pausas”, a los signos de puntuación (frases interrogativas, exclamativas, etc.), de manera que el mensaje que queremos entregar sea correctamente comprendido por el auditorio.

El registro se refiere a la particularidad que posee la voz de emitir sonidos agudos o graves. El registro vocal también puede ser adaptado a las necesidades particulares que la ocasión pudiera exigir: En general, el testigo en un juicio deberá lograr un registro más cercano a los sonidos graves, acordes con la formalidad de la situación.

Actitud es la forma en que nos disponemos, cuando emitimos un mensaje oral. En este sentido, los aspectos psicológicos juegan un rol fundamental, en tanto determinan el ánimo, la energía, la intención que acompaña a las palabras pronunciadas. En todos los casos, se requiere demostrar una actitud resuelta, segura, tranquila, capaz de sortear situaciones imprevistas para otorgar verosimilitud a lo que se dice y convencer al interlocutor.

Vocabulario: Este es un aspecto de suma importancia en el tema que nos concierne, pues el uso adecuado de las palabras que expresen con precisión lo que queremos transmitir puede influir de manera determinante en los resultados de nuestra participación. No se trata de conocer de manera erudita el lenguaje, sino de exhibir una comprensión adecuada del vocabulario formal propio de situaciones como las de un juicio oral, así como la utilización correcta y precisa de las palabras referidas al asunto sobre el cual es consultado. Se debe evitar el uso de “muletillas” (repetición excesiva de una palabra, por ejemplo, “entonces”, “naturalmente”, “o sea”, etc.) que distraen la atención de lo que se quiere decir, desviándola hacia el propio testigo, impidiendo la concentración del auditorio en lo verdaderamente significativo del relato.

Aspecto visual: Un buen orador debe manejar a su auditorio con la vista. Esto significa mirar directamente a los asistentes, mientras se habla. No se debe concentrar la mirada en uno de los asistentes o sobre un objeto, sino recorrer el auditorio para captar la atención de todos. Esto es percibido como una demostración de seguridad sobre lo que se dice e interés real en ser escuchado y comprendido, al tiempo que genera una actitud de confianza en quienes escuchan.

Gestualidad: Es necesario que lo que digamos esté en sintonía con nuestra expresividad corporal. Esto requiere que el testigo hable evitando gesticular exageradamente para no distraer a los interlocutores, en cuyo caso, sus palabras no serán debidamente escuchadas. Sin embargo, es necesario acompañar las frases con gestos adecuados que ayuden a imprimir énfasis en los aspectos más importantes o persuadir eficazmente al interrogador y a los presentes. Una actitud sobria será siempre mejor aceptada que un despliegue gestual más cercano a lo teatral, donde la forma adquiere más importancia que el contenido.

     
 
 
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