Reportaje
Técnico
ORIENTACIONES
PARA LA CAPACITACIÓN Y ELENTRENAMIENTO
| "De
todo hombre que conozco puedo aprender algo, porque es mejor
que yo en algo; y puedo enseñarle algo, porque soy
mejor que él en algo." Benjamín Franklin
XVIII
Leonardo Sandoval L.
Instructor ANB
Voluntario del Cuerpo de Bomberos de Ñuñoa
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En
base a mi experiencia como instructor y conociendo el aporte de
la Academia Nacional de Bomberos en la normalización de
programas de capacitación, deseo compartir con ustedes
algunos conceptos personales que debieran ser importantes para
el desarrollo personal de los instructores o reafirmar las conductas
por ellos asumidas.
Siempre se debe tener presente que toda acción de capacitación
persigue el fin de transmitir conocimientos, habilidades y destrezas
a quienes no la poseen o no las han desarrollado.
No me voy a referir al primer paso que es la fijación de
objetivos claros equivalente al "para qué" en
el planteamiento del trabajo de capacitación, o el segundo
paso que es "qué enseñar", ambas instancias
muy acotadas y cubiertas por el material que proporciona la ANB.
Por lo tanto, deseo centrarme en el tercer paso que se refiere
al "cómo" enseñar, en el cual el comportamiento
del instructor depende exclusivamente de sus propias conductas
y responsabilidades y no como muchos creen, ciñéndose
estrictamente a un plan de lección, que como un libreto
les indica qué deben decir y cómo decirlo. Es una
excelente ayuda y permite estandarizar la entrega de información,
pero no logra en todos los casos producir esa comunicación
o enlace entre participante y facilitador, debido a que falta
ese toque personal que es tangible en las relaciones interpersonales.
En una acción de capacitación que tiene por escenario
una sala de clases y una exposición de tipo académico,
es más difícil traspasar los conocimientos y obtener
logros, especialmente en una actividad como la que realizan los
bomberos, que cubren la respuesta a emergencias.
Estadísticas internacionales demuestran que en este tipo
de capacitación (emergencias) la teoría debe cubrir
un 30% de la enseñanza, siendo el 70% restante compuesto
por aplicaciones prácticas.
Esta formación requiere de una base teórica y un
desarrollo de habilidades y destrezas que deben ser practicadas.
Si sólo se asimila la teoría, puede producirse el
terrible riesgo de que los participantes adquieran la certeza
de "creer que saben" por el sólo hecho de haber
escuchado, escrito o leído, sin experimentar la vivencia
de haber ejecutado acciones reales o simuladas.
Por lo tanto, es importante que el instructor pueda traspasar
las emociones propias de las experiencias vívidas de una
acción real.
El instructor debe aprender primero, debe empaparse de los hechos,
lo que lo hará un interlocutor válido en experiencia,
y que además de transmitir conocimientos y habilidades,
sea capaz de motivar al participante.
Debe buscar ejemplos reales, diseñar aplicaciones prácticas
que permitan acercar al participante a un escenario (aunque sea
al interior de una sala), que refleje los elementos y situaciones
con los cuales el alumno se debe enfrentar.
Lamentablemente, no hay recetas para enfrentar los problemas que
tienen como solución, la creatividad y adaptación
de escenarios diversos de acuerdo a las acciones de capacitación
a cumplir. Eso depende del instructor. Si se está limitado
solamente a seguir un Plan de Lección el problema será
mayor.
Me permito señalar algunas condiciones que permiten obtener
buenos logros como instructor:
1.
QUE EL INSTRUCTOR DEMUESTRE.
Para ello el instructor debe prepararse cuidadosa y responsablemente
y también considerar con criterio realista el nivel o situación
en que están los participantes que se procura entrenar,
a la vez debe preocuparse de mantenerse actualizado permanentemente.
Recuerde
que las palabras convencen, pero el ejemplo arrastra, por lo que
procure utilizar ejemplos prácticos.
2.
QUE EL INSTRUCTOR SEPA.
No hay nada tan práctico como una buena teoría,
muestre seguridad, no se exhiba titubeante, desconfiado o receloso
y mucho menos inseguro.
Para
ello debe contar con un alto conocimiento del tema, dominio absoluto
de la materia y los elementos que le acompañan.
3.
QUE EL INSTRUCTOR SEPA CÓMO LLEGAR.
Cuando el participante no aprende, es porque el instructor
no le ha enseñado, evite ser el profesor tradicional que
cree tener todo el conocimiento y a sus alumnos los considera
un recipiente que hay que llenar, permítales crecer, motívelos
y ayúdelos a comprender fomentando la participación.
Sea
creativo, observe su entorno, siempre encontrará elementos
o situaciones que le permitan obtener un ejemplo que pueda reforzar
sus argumentos débiles o complejos.
4.
QUE EL INSTRUCTOR SEPA CÓMO APRENDEN LAS PERSONAS.
Recordar siempre la máxima; "Oigo y olvido, veo
y recuerdo, hago y comprendo". Fomente el auto desarrollo
a través de su participación activa.
Sea
incansable en la búsqueda y empleo de ejemplos de trabajo,
simulaciones y simulacros, identifique dificultades y aplique
la técnica más ventajosa considere su efecto y perfeccione
la estrategia, fomente la descripción de hechos reales.
5.
QUE EL INSTRUCTOR SEPA COMUNICARSE.
Hablando bien se ganan las voluntades, brinde un espacio
a la opinión, al comentario, al argumento, creando así
un clima agradable, pleno de retroalimentación. Recuerde
que la persona que utiliza muchas palabras pomposas no está
procurando enseñar, está tratando de impresionar.
Así como existe el arte del bien hablar, existe el arte
de bien escuchar.
6.
QUE EL INSTRUCTOR SEA FLEXIBLE
Es mejor tener la boca cerrada y parecer estúpido,
que abrirla y disipar toda duda. Es necesario saber aceptar críticas
y sugerencias a la labor que se realiza.
No cierre su mente a los comentarios de sus alumnos. Siempre serán
en su beneficio para perfeccionar su desempeño. Se recomienda
una flexibilidad situacional, ser severo o dúctil en términos
de aprovechamiento tangible que tenga cada participante.
7.
QUE EL INSTRUCTOR SEPA ORIENTAR.
Demuestre los procesos a seguir; sea usted el primero en
poner el ejemplo, dirija las actitudes positivas de su grupo hacia
el éxito del programa de capacitación, recuerde
siempre que el participante es el protagonista de la acción
de aprender y que usted es sólo un facilitador.
8.
CUIDE SU IMAGEN.
Adopte actitudes y posiciones corporales propias ante su
grupo. Nunca se presente desaliñado, ni con la ropa inadecuada,
recuerde que usted es la imagen de la institución, lo que
indica que es ejemplo a seguir.
Si
va a realizar experiencias prácticas, practíquenlas
hasta dominarlas totalmente, siempre sea puntual y respete los
horarios y sus compromisos.
9.
TENGA PACIENCIA.
Entienda que algunos adultos presentan resistencia a la enseñanza,
requiriéndose por lo tanto, un grado mayor de paciencia
para conducirlos. Sepa escuchar y maneje los tiempos con habilidad
y diplomacia.
10.
RESPETO A LOS PARTICIPANTES.
Sea considerado con las individualidades, sus formas de pensar
y de sentir. Es delicado abordar temas, adoptar actitudes e incluso
utilizar vocabularios que ofendan a las personas.
Nunca
adopte posturas de prepotencia o de superioridad ante los participantes.
Es muy importante ser transparente y veraz.
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