Un proyecto educacional

Primer Curso Dictado por la Academia

Muchos Bomberos ingresan a nuestra Institución cuando tienen 18 años, y permanecerán el resto de su vida en el servicio. Por lo tanto, deben recibir no sólo conocimientos técnicos, sino también una formación integral, que desarrolle en ellos actitudes y valores.


Con este propósito la Junta Nacional de Bomberos de Chile, creó el 1º de junio del 1988 la Academia Nacional, entendida como un organismo destinado no sólo a entregar capacitación, sino que a actuar como un agente de Educación. Esta idea es coherente con el actual concepto de Educación Permanente

Esta educación permanente debe reflejarse en una formación integral de sus bomberos, lo que significa no sólo capacitar en ciertas habilidades técnicas, sino también en conductas y valores que harán de cada Bombero un Voluntario altruista, disciplinado, leal y participativo.

El comienzo

El 15 de agosto de 1987, la Asamblea Nacional se realizó en un lugar especial.

Ubicado a 50 kilómetros de Santiago, en la comuna de Talagante, se trataba de un predio con una construcción central de estilo arquitectónico tradicional del campo chileno, emplazado en un terreno de 128 mil metros cuadrados.

En esa Asamblea se conoció la ponencia de un Profesor de Historia que había gentilmente accedido a exponer sobre lo que significaba una Academia Nacional de Bomberos. Se trataba del profesor, Oscar González Cavada.

En esa oportunidad, la Asamblea acuerda la adquisisión de ese bien raiz, para destinarlo al Campus Central de la Academia Nacional, con lo que además se formalizaba el inicio de las actividades de la Academia.

Un mes más tarde, conocido el programa para sentar las bases del funcionamiento de la Academia, el Directorio de la Junta Nacional lo aprobó por una unanimidad y estipuló la contratación del autor de dicho programa como Director de la Academia Nacional, Óscar González C.

Este profesional ejerció tal cargo durante 16 años y su gestión fue especialmente efectiva en la generación de los cursos normalizados, capacitación de Instructores y proyección de la ANB a todo el país, concretada en sus actuales 11 sedes regionales.

El 1 de junio de 1988, se realizó en el Campus de la Academia la solemne inauguración. En esa oportunidad el Presidente de la Junta Nacional, Octavio Hinzpeter, quien en ese momento cumplía uno de sus más anhelados sueños para el progreso de los Bomberos del país, destacó:

"El orgullo con que contemplamos nuestro pasado no nos transforma en una organización estática que sólo vive de pasadas glorias o de añoranzas nostálgicas. Muy por el contrario, ese pasado tan honroso es el estímulo que nos urge a perfeccionarnos, a estar siempre al más alto nivel tecnológico, en resumen, a ser siempre mejores para así ser dignos continuadores de ese ayer que admiramos."

"Este es el espíritu que anima a los 261 Cuerpos integrantes de esta Junta. De ahí el júbilo que hoy experimentan al comprobar que su sostenido esfuerzo por una capacitación efectiva y moderna, se ve hoy cristalizado en una Academia como la que hoy inauguramos"

"(...)Los Bomberos de Chile han realizado desde siempre actividades de perfeccionamiento y capacitación. Pese a ello, o mejor aún, por ello mismo los Voluntarios estamos dispuestos a agregar aún más horas a nuestro servicio cotidiano para mantener y ampliar ese nivel profesional, y la Academia está destinado a constituirse en centro coordinador, motivador y ejecutor de planes nacionales".

"Ábranse sus puertas para que todos puedan entrar a aprender y por ellas salgan a cumplir mejor con el sagrado deber de servir".

Este es el espíritu que ha mantenido incólume nuestra ANB, y que ha forjado su prestigio nacional e internacional.

Realidad Nacional

Sabemos, que existen en Chile grandes diferencias entre los diversos Cuerpos de Bomberos en cuanto a su tamaño, recursos y ubicación geográfica. Por eso, la Academia procura garantizar un desarrollo bomberil homogéneo en todo el país, a través de Cursos que tengan un mismo nivel de preparación profesional comparable según parámetros internacionales.
Pero a su vez ofrece la formación de especialistas en ciertos temas para enfrentar emergencias de mayor complejidad y que exigen un mayor nivel profesional

Descentralización

Por las características geográficas de Chile (un país largo y estrecho), no es posible que una Academia localizada en la capital pueda entregar directamente formación a los Bomberos de todo el país. Por ello, hemos centrado nuestra acción en dos aspectos: la formación de

Instructores y la preparación de material didáctico. De este modo, aún los Cuerpos más apartados pueden aplicar los Cursos de la Academia en igualdad de condiciones con los situados en las ciudades de mayor tamaño.

Sedes Regionales

En este aspecto, las Sedes Regionales ANB cumplen un rol fundamental ya que descentralizan nuestra acción y garantizan una mejor concordancia con las realidades locales.

Para acentuar aún más esta acción descentralizadora, la Academia se propuso, desde sus inicios, impulsar la creación de Sedes Regionales o Provinciales.

El concepto de Sede

El concepto que inspira estas sedes, se fundamenta en que sean básicamente una estructura de recursos humanos, que permita coordinar y optimizar la acción de los instructores locales.
En la medida que esta estructura funcione adecuadamente, puede aspirar a lograr recursos materiales para facilitar su accionar. Nada se obtendría con hacer inversiones en salas de clases o campos de entrenamiento, si estas instalaciones no pueden ser aprovechadas de manera eficiente y realista por carecer de una organización operativa adecuada.

La estructura de las Sedes

La creación de Sedes es propuesta al Directorio de la Academia Nacional por el respectivo Consejo Regional o Provincial, con cuya aprobación el proyecto es sometido a la ratificación del Directorio de la Junta Nacional.

El respectivo Consejo Regional o Provincial debe designar un Vicerrector, quien asume la representación de la Sede ante el Consejo y viceversa, y a un Coordinador Académico, el que debe ser un Instructor debidamente habilitado, quien queda a cargo de la administración operativa de la Sede.

Los Instructores de la respectiva Región o Provincia se integran a su Sede, participando en la ejecución de sus Planes. Esto permite optimizar la acción del recurso humano: los Instructores no están limitados a actuar en sus Cuerpos, sino que pueden colaborar con todos los que lo necesiten. Esto va creando lazos de solidaridad y espíritu de equipo, fundamental para el fortalecimiento y progreso de los Bomberos de Chile.

 
 
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