Secretario Nacional Junta Nacional de Bomberos
Instructor Fundador Academia Nacional de Bomberos

Al cumplirse el 1 de junio un nuevo aniversario de la Academia Nacional de Bomberos, damos una mirada retrospectiva y en justicia analizaremos la génesis y los inicios de lo que sería en el año 1988 la inauguración de la ANB.

Se debe decir, por ejemplo, que gracias a la inquietud e interés de los Comandantes de la década del 70 de la Región Metropolitana, éstos se reúnen para analizar en conjunto las problemáticas de los incendios, su combate, la organización para un eficaz sofocamiento, provocar el menor daño posible a los afectados, el aprovechamiento y uso racional del agua, velar por la seguridad de los voluntarios, buscar y establecer las causas y origen de los siniestros, para finalmente entregar a los tribunales fehacientemente esta información que tenía la validez equivalente a dos testigos contestes en el hecho, sin tacha.

A más de treinta años es justo no olvidarlos de las personas, para ello mencionaremos a tres emblemáticos que ya no están: Luis Carrasco Olmedo, Arcadio Vergara Amigo y Ramón Cornejo Núñez, como también a quienes nos acompañan, como Fernando López Sepúlveda, Enrique Guerra Bagolini, Dagoberto Prado Retamales, Jorge Guerra Vilas Paz, Fernando Cuevas Bindis, Víctor Terra Yáñez, Jaime Araya Pérez. Ellos crearon el Consejo de Comandantes de la Región Metropolitana y en su inquietud dieron vida al Departamento de Estudios Técnicos, teniendo como base el Departamento de Estudios Técnicos de la Comandancia del Cuerpo de Bomberos de Ñuñoa, que fue creado en el año 1963 e incorporado al Reglamento General del Cuerpo en su Título XVI, Artículos 217 al 223. Junto a esta experiencia de Ñuñoa se tuvo a la vista la Orden del Día o Manual de Instrucción del Comandante Luis de Cambiaire Duronea, del Cuerpo de Bomberos de Santiago, dictado el 8 de mayo de 1969.

La principal actividad fue la investigación de incendios, situación que preocupaba a la comunidad nacional por los reiterados incendios que eran provocados y que en la mayoría de los casos quedaban en la más completa impunidad. Tema por lo demás apasionante y que permitió la constitución del "DETAM", Departamento de Estudios Técnicos del Área Metropolitana y que contó desde sus inicios con buenos instructores que por su condición de profesionales la mayoría, o por su actividad laboral, apoyaron cada uno de ellos con sus conocimientos y experiencias., Destacan Enrique Espejo Novoa, Leonardo Sandoval Labbé, Armando Oyarzún Figueroa, Vicente Montes Copman, Rafael Cortés Flores, Luis Sandoval Maturana, Eduardo Correa Barrera, Eduardo Burgaff Waisman, entre otros, quienes mensualmente se reunían el fin de semana, previamente calendarizado en los distintos Cuerpos de Bomberos. Los dueños de casa debían exponer una casuística real o ficticia para ser analizada por los inspectores y ayudantes, logrando de esta manera un buen nivel de conocimientos, lo que dio motivo para que fueran invitados a provincia a exponer sobre los incendios provocados y su investigación, que estaban produciendo inquietud en las empresas aseguradoras.

Para los casos más difíciles de probar, se contó con la colaboración del funcionario Ricardo Rosas Homan y el laboratorio de la Policía de Investigaciones de Chile.

Esta situación de los incendios provocados se hacía más común y repetitiva en la época de los balances tributarios de fin de año, que obligaba a los Cuerpos de Bomberos a realizar trabajos más prolijos y en algunos casos a solicitar el concurso de Cuerpos vecinos, realizando un trabajo en equipo.

Por aquellos tiempos la ONEMI, - creada por el voluntario insigne Alfredo Saleh Murra y que le diera la paternidad a la operación Deyse - importó un laboratorio (Carmodi) que permite producir en escala fuegos clase A, B C y D, como así mismo los respectivos agentes extintores, laboratorio que también fue adquirido entre otros por los Cuerpos de Bomberos de Santiago, Ñuñoa y la ANB.

Sin el apoyo de los Comandantes y el interés de los inspectores y ayudantes, más el entusiasmo de los voluntarios, esta loable iniciativa no habría fructificado. Fue tal su importancia que se realizaron dos seminarios técnicos, al que concurrieron voluntarios de regiones que sacrificaron su descanso para aprender y perfeccionar sus conocimientos.

En estos seminarios se expusieron los siguientes temas:

- Sistema de extinción
- Principios básicos de la combustión
- Principios básicos para el combate de incendios urbanos
- Conocimientos básicos de edificios
- Electricidad
- Electricidad, riesgos y control
- Investigación de incendios
- Análisis de investigación de incendios
- Fotografía
- Técnicas para enseñar (enseñando a enseñar)


Dado el nivel alcanzado, la Junta Nacional de Bomberos auspició dos ediciones de un manual que el DETAM preparó con los temas enunciados. A continuación la Junta creó la Secretaría de Estudios, que seríaa poco andar la antesala de la Academia de Bomberos de Chile la que no solo ha entregado instructores y conocimientos a los voluntarios del país y el extranjero, sino que también Oficiales Generales que han debido asumir las más altas responsabilidades institucionales a nivel local, provincial, regional y nacional. Esto debe ser motivo de legítimo orgullo para esta Academia que hoy nos entrega nuevos cursos, nuevos temas, nuevas técnicas, nuevos bríos, nuevas exigencias para alcanzar su objetivo: "SABER PARA SERVIR".

Los iniciadores que ya no están, pueden descansar en paz y sus continuadores pueden sentirse satisfechos porque lo que fue una quimera se transformó en una realidad. La semilla sembrada en la década del 70, en la década siguiente germinó y dio nacimiento, el 1° de Junio de 1988, a la Academia Nacional de Bomberos de Chile.

 

     
 
 
CENTRO DE RECURSOS
Ficha de asistencia al Campus

Videos para instrucción
CONVOCATORIAS

• Acceda a los cursos, talleres y habilitaciones
CURSOS

• Malla curricular
RESOLUCIONES

•Acceda a las resoluciones de rectoría y de habilitaciones
© 1987 - 2006 Academia Nacional de Bomberos de Chile